Hola ciudadanos;
Son altas horas de la
madrugada y no consigo dormir, en mi cabeza no paran de pasar
imágenes desordenadas que aisladas como un puzzle de 1000 piezas no
tienen sentido pero que espero poder dárselo aquí.
El día ha sido bastante
pesado y ofuscante, no me gusta el calor, y eso me recuerda a una
frase que como una alarma empezará a sonar en mi círculo de amigos
dentro de poco tiempo.
Este pensamiento a la vez me
lleva a otro nuevo en el que recuerdo risas sin fin bajo un sol
abrasador en una terraza de plata con tarifa ilimitada para hacer
encuestas anónimas a conocidos. Puede parecer un rompecabezas pero
solo trato de que veáis el funcionamiento cerebral a pleno
rendimiento. Un funcionamiento cerebral que en ocasiones puede ser lo
peor que pase en la vida, esta perra vida atrofia cerebros (que no
mentes) a su antojo sin pararse a mirar si ese es el adecuado o si
tal vez debería pasar por alto por la vida de esa persona y dejarla
que siga su curso normal.
Pero también es cierto que
es, ante estas situaciones, cuando te das cuenta de que la vida puede
secar cerebros pero no mentes, y es aquí cuando el poner la otra
mejilla (sin ningún tipo de referencia católica eh) cobra sentido
para mi.
Jamás entenderé mejor –
espero no tener que hacerlo- esta expresión que cuando veo un
cinturón naranja (simbología de mi vida extraña) y aunque hayan
pasado los años esa sonrisa todavía salga de mi boca casi con la
misma fuerza con la que salió y (he aquí su aparición) con la que
sigue saliendo de la suya, porque ella es así, mira a la vida con
una sonrisa, por muy perra que esta le sea, ella la mira de frente y
le dice "tu ven que aquí estoy yo".
Ya lo dice una canción que
me gusta mucho que llorarás por cosas feas y cosas bellas, que sin
rencor tu miedo se convierta en tu cura y que la alegría perdida
regrese ahora
Sin más me despido, hoy ha
sido corta pues no iba ni a escribir. He tomado la determinación de
observar la vida como si fuera un ciego.
Saludos y besos.






