yepa

yepa
vomitando neuronas

miércoles, 9 de abril de 2014

Guía para el perfecto moderno de a pie

Hola a tod@s;
Quería hacer una entrada algo más animada y menos reivindicativa o crítica (acepta la definición que desees) que las anteriores, menos personal digamos.
Para ello voy a usar como recursos los despojos de ciertas conversaciones con amigos y lecturas del profundo mundo bloguero en el que me hallo inmersa.
Hace cosa de dos meses leí por casualidad un blog de intersexciones en el que mostraba su contraria posición a otro blog que defendía la muerte de lo que se considera lo moderno; el ser hipster.



Todo este batiburrillo me ha animado a definir al que considero el moderno de andar por casa o como diría una amiga al perfecto hipster de provincias, es fácil reconocerlo, todos lo hemos visto, incluso puede que lo tengamos como amigo o seamos nosotros mismos.
Se le conoce como el modernillo, aquel que vestía o tenía una actitud más extraña que el resto de los demás del pueblo pero que ha sido irse a la capital, entiéndase a estudiar o a parecer que lo hace (esto es postureo, algo rabiosamente moderno) y a florecido cual gladiolo en primavera mostrando un abanico sin comparación de términos ininteligibles al oído medio y un gran surtido de camisas que a tu abuelo le habría encantado tener en sus tiempos mozos (esta palabra aunque suena vintage no es hipster).
Para ser moderno necesitaras dominar términos como mainstream, vintage, bohemio o borderline (alguien que vive al límite) y creerme esto es solo una introducción a la terminología modernista.
Si comes más de una vez al mes en una gran cadena de comida rápida eres demasiado mainstream para ser hipster, comienza por encontrar algún bar de los de toda la vida, de los de olor a puro y veterano. Beberás vermú mientras te pegas a la barra porque si eres moderno no se baila, no, no y no, tu observas a la sociedad hacerlo para después hacer algún comentario crítico y con un toque gracioso sobre lo predecible de las masas sociales en sus rituales de consecución de compañero reproductivo (el acto de ligar vamos).
Después debes encontrar algún restaurante donde se pueda comprar arte, intercambiar libros, tomar café y dulces, tapas, vino o, esto último es fundamental, cerveza casera (de total actualidad) y, como requisito indispensable, que esté adornado al estilo vintage, no sirve de nada que lo encuentres si en la terraza las mesas y las sillas son de plástico blanco de las de toda la vida. Si la mesa no tiene al menos tres modelos de sillas diferentes busca otro bar, en serio.

Lo de la música y libros es caso a parte, tienen sus propios buscadores de nuevos talentos sin descubrir en lo más oculto del mundo cibernético (www.thesixtyone.com o grooveshark.com) . Adorarás sobre todas las cosas a ese grupo sueco-indio-africano-argentino que jamás escucharás en otro lado que no sea tu ordenador hasta que venga Ikea y lo use para un anuncio, entonces dejará de ser cool  y evidentemente tú dejarás de escucharlo si no quieres ser un consumista más.
Con lo del cine y las series, esto ya me toca la vena sensible, se lucen y en el buen sentido de la palabra, son capaces de ver todo lo que NO se estrene en salas de cine populares. Los festivales de cine independiente son su hábitat natural y si no eres capaz de ver una temporada completa de "Mad Men", "House of Card" u "Orange is the new Black" en dos días o tres en versión original, of course, (se pueden llegar a tolerar los subtítulos) acabas de ser destronado del reino de lo moderno y, por consiguiente, esta entrada se acaba para ti pues no eres un perfecto moderno de provincias y para ti que si lo eres y no necesitas que te sigan aleccionando.


Adiós a todos los navegantes y seguid manteniendo el postureo que es lo más cool ( lo de las cool hunter ya es otra liga, para otra entrada mejor)

                                   

miércoles, 2 de abril de 2014

¿CÓMO ELEGIR UN BUEN COMPLEMENTO?

Hola a tod@s!

Llevaba todo el camino de regreso a casa pensando en si escribir o no y sobre qué hacerlo pero no se me ocurría nada, todo era muy latoso de plasmar, y sinceramente no tenía ganas de vomitar en exceso una verborrea infructuosa. El día está nublado, de regreso a casa tengo que pasar por un parque bastante denso donde la naturaleza invita a lo romántico cuando, pese a la llovizna, he visto a un par de adolescentes en actitud más que almibarada (excesivamente románticos) y en mi mente han aparecido todo un mercadillo de ideas inconexas sobre las relaciones y los significados que les atribuimos.
Con la esperanza de no resultar aburrida sino aleccionadora expongo mi hipótesis (que no teoría) sobre lo que creo que a día de hoy es la visión más acertada que he escuchado he interpretado de este fenómeno fisicoquímico que algunos llaman estado biológico alterado y otros más románticos llaman amor.
He de agradecer esta visión a un amigo bastante peculiar (y a mis ex, ¿por qué no reconocerlo?) pues sin sus recomendaciones jamás habría podido vislumbrar que el amor verdadero no es el de intentar imponer mi pensamiento a los demás, ni el de crear una serie de rutina de una de cal y otra de arena para mantener la expectativa de una relación que sin el juego de castigo recompensa (aquí está la psicóloga que llevo dentro de nuevo) jamás funcionaria.
Que tú debes mejorar a tu pareja y ella a ti sin dejar de ser la esencia de vosotros mismos pues no es cierto que ¿en el momento en que ambos perdamos la esencia no dejamos de ser la persona de la que el otro se enamoró?.
Siempre he pensado que la sinceridad era la base de toda relación de confianza pero siempre y cuando esta se aplique al otro y a uno mismo. No sirve de nada querer contárselo todo a nuestra pareja si no somos capaces de contárnoslo a nosotros mismos. Debe y debemos despertar el deseo de mejora que no el de ser el mejor.
Tenemos que entender, y es duro hacerlo, que el amor ciego que creemos como el verdadero es insostenible con la vida humana, el cuerpo moriría sometido a un sin fin de avalanchas hormonales y de sofocos, que las mariposas en nuestro estómago serían incapaces de mantener ese estado y debemos tener cuidado pues si las forzamos en exceso se pueden volver polillas.
Miro hacia atrás y recuerdo como cosas que me molestaban de mis parejas en realidad son lo que las hacían peculiares y las que hacen que los recuerde. Si nos empeñamos en convertir a nuestra pareja en nuestra expectativa terminaremos por destronarla al comprobar que no las cumple pero, no será culpa de ell@s sino nuestra por habernos engañado a nosotros mismos cuando queríamos convencernos de que alguien que no era nuestro ideal lo era.

Una relación es cosa de dos y a fin de cuentas lo único verdadero que se puede decir de ella es que seremos lo que hagamos juntos (gracias Hesse).