Hola a tod@s;
Quería hacer una entrada
algo más animada y menos reivindicativa o crítica (acepta la
definición que desees) que las anteriores, menos personal digamos.
Para ello voy a usar como
recursos los despojos de ciertas conversaciones con amigos y lecturas
del profundo mundo bloguero en el que me hallo inmersa.
Hace cosa de dos meses leí
por casualidad un blog de intersexciones
en el que mostraba su contraria posición a otro blog que defendía
la muerte
de lo que se considera lo moderno; el ser hipster.
Todo este batiburrillo me ha
animado a definir al que considero el moderno de andar por casa o
como diría una amiga al perfecto hipster de provincias, es fácil
reconocerlo, todos lo hemos visto, incluso puede que lo tengamos como
amigo o seamos nosotros mismos.
Se le conoce como el
modernillo, aquel que vestía o tenía una actitud más extraña que
el resto de los demás del pueblo pero que ha sido irse a la capital,
entiéndase a estudiar o a parecer que lo hace (esto es postureo,
algo rabiosamente moderno) y a florecido cual gladiolo en primavera
mostrando un abanico sin comparación de términos ininteligibles al
oído medio y un gran surtido de camisas que a tu abuelo le habría
encantado tener en sus tiempos mozos (esta palabra aunque suena
vintage no es hipster).
Si comes más de una vez al
mes en una gran cadena de comida rápida eres demasiado mainstream
para ser hipster, comienza por encontrar algún bar de los de toda la
vida, de los de olor a puro y veterano. Beberás vermú mientras te
pegas a la barra porque si eres moderno no se baila, no, no y no, tu
observas a la sociedad hacerlo para después hacer algún comentario
crítico y con un toque gracioso sobre lo predecible de las masas
sociales en sus rituales de consecución de compañero reproductivo
(el acto de ligar vamos).
Después debes encontrar
algún restaurante donde se pueda comprar arte, intercambiar libros,
tomar café y dulces, tapas, vino o, esto último es fundamental,
cerveza casera (de total actualidad) y, como requisito indispensable,
que esté adornado al estilo vintage, no sirve de nada que lo
encuentres si en la terraza las mesas y las sillas son de plástico
blanco de las de toda la vida. Si la mesa no tiene al menos tres
modelos de sillas diferentes busca otro bar, en serio.
Lo de la música y libros es
caso a parte, tienen sus propios buscadores de nuevos talentos sin
descubrir en lo más oculto del mundo cibernético
(www.thesixtyone.com o
grooveshark.com) . Adorarás
sobre todas las cosas a ese grupo sueco-indio-africano-argentino que
jamás escucharás en otro lado que no sea tu ordenador hasta que
venga Ikea y lo use para un anuncio, entonces dejará de ser cool y
evidentemente tú dejarás de escucharlo si no quieres ser un
consumista más.
Con lo del cine y las
series, esto ya me toca la vena sensible, se lucen y en el buen
sentido de la palabra, son capaces de ver todo lo que NO se estrene
en salas de cine populares. Los festivales de cine independiente son
su hábitat natural y si no eres capaz de ver una temporada completa
de "Mad Men", "House of Card" u "Orange is the new Black" en dos días o
tres en versión original, of course, (se pueden llegar a tolerar los
subtítulos) acabas de ser destronado del reino de lo moderno y, por
consiguiente, esta entrada se acaba para ti pues no eres un perfecto
moderno de provincias y para ti que si lo eres y no necesitas que te
sigan aleccionando.
Adiós a todos los
navegantes y seguid manteniendo el postureo que es lo más cool ( lo
de las cool
hunter ya es otra liga, para otra entrada mejor)


