yepa

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vomitando neuronas

miércoles, 20 de agosto de 2014

FILOSOFIA DE CAFETERA

Buenas tardes ciudadan@s:
Abandonado ya mi retiro estival me propongo a retomar mis labores como redactora de los ideales de éste, mi cerebro.
Cansada del calor y de pensamientos sin sentido es hora de que vuelva a ponerlo en funcionamiento pues, ya lo dije en una entrada anterior, en verano desconecto.
Llevo un par de días sumergida en conversaciones pseudofilosóficas sobre la vida y el sentido de la misma sin querer hacer verdadero hincapié en ellas por miedo a volver al retraimiento que éstas me inducen pero, he decidido dejarme llevar y sumergirme totalmente para sacar varias cosas en claro.
El ser humano es insípido por naturaleza, lo he decidido y lo mantengo, nos empeñamos en pasar media vida intentando encontrar el sentido de la misma para luego pasar la otra mitad arrepintiéndonos de esa búsqueda. Aceptemos que la vida somos nosotros, es el momento en que existimos y cuando dejamos de hacerlo ya no existe, existe la vida de los que se quedan pero la nuestra no.
Años de búsqueda transcendental sobre si debo o no hacer esto o si he de trabajar o estudiar para asegurar un futuro a alguien que todavía ni existe ni se le espera. Estamos de acuerdo en que algo hay que hacer en la misma pero ni un sueldo de 3000 € al mes ni el que inventemos algo revolucionario nos va a hacer felices si no queremos.
Nos empeñamos en darle vueltas a algo que es muy sencillo y simple, este homo sapiens sapiens que somos nos ha dado la virtud evolutiva de la metacognición pero también los peligros de la hiperreflexión, (dato psicológico curioso: existen autores que defienden la hipótesis de que la causa de ciertos trastornos psicológicos graves sea la hiperreflexión) es el precio a pagar por un cerebro de 1500 gramos.
No abogo, es más, reuso de frases hechas para salir del paso tipo "carpe diem" o "keep calm and carry on" que no hacen sino hundirnos más en ese ovillo de pensamientos infradepresivos y traumáticos. Es cierto, asúmelo, te mueres, cada día que pasa estás más muerto pero, como un hombre sabio dijo, no podemos elegir nuestra muerte pero si nuestra vida y yo no voy a pasármela preguntándome sobre ella sino absorbiéndola, bebiéndola, la pienso respirar, cada olor de cada flor, cada puesto de comida, cada fragancia de la persona que se cruza conmigo por la calle, pienso ver todo lo que pueda, que en mis retinas se quede grabada cada imagen. Agradezco cada día que paso aquí tanto si es un día bueno como malo pues los malos me ayudan a valorar los buenos y los buenos a enfrentarme a los malos.

A lo largo de nuestro crecimiento como persona cada uno nos aferramos a un mantra y después de mucho divagar por estos callejones de la existencia ya he desarrollado el mío; nacemos solos y morimos solos, nadie va a estar ahí pasando por lo mismo excepto nosotros, por ello, cuando esté acostada recordando mi vida pienso hacerlo con una sonrisa de satisfacción porque tuve la oportunidad de vivir y lo hice.
Mi madre dice que tengo muchos pájaros en la cabeza, que las cosas no son así pero, cada vez que me dice eso, me hace estar más convencida de que voy por el buen camino.

Me despido de todos vosotr@s hasta la próxima, un beso enorme gup@s y siento si os conduzco a la hiperreflexión, para la próxima prometo ser más irónica.