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vomitando neuronas

miércoles, 2 de abril de 2014

¿CÓMO ELEGIR UN BUEN COMPLEMENTO?

Hola a tod@s!

Llevaba todo el camino de regreso a casa pensando en si escribir o no y sobre qué hacerlo pero no se me ocurría nada, todo era muy latoso de plasmar, y sinceramente no tenía ganas de vomitar en exceso una verborrea infructuosa. El día está nublado, de regreso a casa tengo que pasar por un parque bastante denso donde la naturaleza invita a lo romántico cuando, pese a la llovizna, he visto a un par de adolescentes en actitud más que almibarada (excesivamente románticos) y en mi mente han aparecido todo un mercadillo de ideas inconexas sobre las relaciones y los significados que les atribuimos.
Con la esperanza de no resultar aburrida sino aleccionadora expongo mi hipótesis (que no teoría) sobre lo que creo que a día de hoy es la visión más acertada que he escuchado he interpretado de este fenómeno fisicoquímico que algunos llaman estado biológico alterado y otros más románticos llaman amor.
He de agradecer esta visión a un amigo bastante peculiar (y a mis ex, ¿por qué no reconocerlo?) pues sin sus recomendaciones jamás habría podido vislumbrar que el amor verdadero no es el de intentar imponer mi pensamiento a los demás, ni el de crear una serie de rutina de una de cal y otra de arena para mantener la expectativa de una relación que sin el juego de castigo recompensa (aquí está la psicóloga que llevo dentro de nuevo) jamás funcionaria.
Que tú debes mejorar a tu pareja y ella a ti sin dejar de ser la esencia de vosotros mismos pues no es cierto que ¿en el momento en que ambos perdamos la esencia no dejamos de ser la persona de la que el otro se enamoró?.
Siempre he pensado que la sinceridad era la base de toda relación de confianza pero siempre y cuando esta se aplique al otro y a uno mismo. No sirve de nada querer contárselo todo a nuestra pareja si no somos capaces de contárnoslo a nosotros mismos. Debe y debemos despertar el deseo de mejora que no el de ser el mejor.
Tenemos que entender, y es duro hacerlo, que el amor ciego que creemos como el verdadero es insostenible con la vida humana, el cuerpo moriría sometido a un sin fin de avalanchas hormonales y de sofocos, que las mariposas en nuestro estómago serían incapaces de mantener ese estado y debemos tener cuidado pues si las forzamos en exceso se pueden volver polillas.
Miro hacia atrás y recuerdo como cosas que me molestaban de mis parejas en realidad son lo que las hacían peculiares y las que hacen que los recuerde. Si nos empeñamos en convertir a nuestra pareja en nuestra expectativa terminaremos por destronarla al comprobar que no las cumple pero, no será culpa de ell@s sino nuestra por habernos engañado a nosotros mismos cuando queríamos convencernos de que alguien que no era nuestro ideal lo era.

Una relación es cosa de dos y a fin de cuentas lo único verdadero que se puede decir de ella es que seremos lo que hagamos juntos (gracias Hesse).

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