Buenas tardes ciudadan@s:
Abandonado ya mi retiro
estival me propongo a retomar mis labores como redactora de los ideales
de éste, mi cerebro.
Cansada del calor y de
pensamientos sin sentido es hora de que vuelva a ponerlo en
funcionamiento pues, ya lo dije en una entrada anterior, en verano
desconecto.
Llevo un par de días
sumergida en conversaciones pseudofilosóficas sobre la vida y el
sentido de la misma sin querer hacer verdadero hincapié en ellas por
miedo a volver al retraimiento que éstas me inducen pero, he
decidido dejarme llevar y sumergirme totalmente para sacar varias
cosas en claro.
El ser humano es insípido
por naturaleza, lo he decidido y lo mantengo, nos empeñamos en pasar
media vida intentando encontrar el sentido de la misma para luego
pasar la otra mitad arrepintiéndonos de esa búsqueda. Aceptemos que la vida somos nosotros, es el momento en que existimos y cuando
dejamos de hacerlo ya no existe, existe la vida de los que se quedan
pero la nuestra no.
Años de búsqueda
transcendental sobre si debo o no hacer esto o si he de trabajar o
estudiar para asegurar un futuro a alguien que todavía ni existe ni
se le espera. Estamos de acuerdo en que algo hay que hacer en la
misma pero ni un sueldo de 3000 € al mes ni el que inventemos algo
revolucionario nos va a hacer felices si no queremos.
Nos empeñamos en darle
vueltas a algo que es muy sencillo y simple, este homo sapiens
sapiens que somos nos ha dado la virtud evolutiva de la metacognición
pero también los peligros de la hiperreflexión, (dato psicológico
curioso: existen autores que defienden la hipótesis de que la causa
de ciertos trastornos psicológicos graves sea la hiperreflexión) es
el precio a pagar por un cerebro de 1500 gramos.
No abogo, es más, reuso de
frases hechas para salir del paso tipo "carpe diem" o "keep
calm and carry on" que no hacen sino hundirnos más en ese
ovillo de pensamientos infradepresivos y traumáticos. Es cierto,
asúmelo, te mueres, cada día que pasa estás más muerto pero, como
un hombre sabio dijo, no podemos elegir nuestra muerte pero si
nuestra vida y yo no voy a pasármela preguntándome sobre ella sino absorbiéndola, bebiéndola, la pienso respirar, cada olor de cada
flor, cada puesto de comida, cada fragancia de la persona que se
cruza conmigo por la calle, pienso ver todo lo que pueda, que en mis
retinas se quede grabada cada imagen. Agradezco cada día que paso
aquí tanto si es un día bueno como malo pues los malos me ayudan a
valorar los buenos y los buenos a enfrentarme a los malos.
A lo largo de nuestro
crecimiento como persona cada uno nos aferramos a un mantra y después
de mucho divagar por estos callejones de la existencia ya he
desarrollado el mío; nacemos solos y morimos solos, nadie va a estar ahí pasando por lo mismo excepto nosotros, por ello, cuando esté
acostada recordando mi vida pienso hacerlo con una sonrisa de
satisfacción porque tuve la oportunidad de vivir y lo hice.
Mi madre dice que tengo
muchos pájaros en la cabeza, que las cosas no son así pero, cada
vez que me dice eso, me hace estar más convencida de que voy por el
buen camino.
Me despido de todos vosotr@s
hasta la próxima, un beso enorme gup@s y
siento si os conduzco a la hiperreflexión, para la próxima prometo
ser más irónica.
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